Eloy Tizón: “Mi ambición era escribir un libro que perdurase en el tiempo”

  • El autor de “Velocidad de los Jardines” nos adentra en la obra 25 años después de su publicación

Per Sara Vega

“Realizar la revisión de un texto es un tanto complejo, porque durante todos estos años, esa obra ha ido haciendo su propio camino” o al menos es así cómo percibe Eloy Tizón su reencuentro con Velocidad de los Jardines, su obra más alabada. Veinticinco años después de su publicación, el autor asistió a Nollegiu para presentar la reedición de este conjunto de relatos. El evento presentó la obra desde un contrapunto, la percepción actual del autor, cuya técnica ha cambiado muchoEloy Tizón: “Mi ambición era escribir un libro que perdurase en el tiempo” en los últimos años.

El evento estuvo moderado por el también escritor Fernando Clemot. “La editorial Páginas de Espuma pensó que sería una buena idea recuperar el libro para reeditarlo” explica Tizón. Velocidad de los Jardines se escribió en 1992, pero hasta 2004 no adquirió cierta importancia entre la crítica. “Mi obra se publicó de forma discreta y poco a poco fue encontrando a sus lectores. Mi libro estaba destinado al olvido, pero se abrió camino” comenta el escritor.

“Es un libro juvenil, y al volver a leerlo me ha entusiasmado encontrarme con esta especie de fe en la palabra que tenía en mis inicios. Y es que Velocidad de los jardines es el resultado de un momento único en el que estaba en una tierra a medio camino entre prosa y poesía, fruto de mi pasión irrefrenable por la literatura”

Uno de los principales referentes de esta obra es la literatura americana, tanto si nos referimos a la norteamericana o a la sudamericana. Pero no es un referente que Tizón siga al pie de la letra, sino que se desmarca. En la novela está muy presente la voluntad del autor de separarse de la literatura norteamericana, mientras que sí bebe de la influencia sudamericana con más claridad. El resultado es este artefacto marciano, un libro que se desvincula de la moda realista de los años 90 para encontrar su propio espacio en la literatura.

La pasión de Tizón por el cine es otra de las influencias evidentes de esta obra. Le proporciona una potencia visual que es muy latente en ese tsunami de imágenes que tanto caracteriza al libro.  “Era tal amante del cine que, a la hora de escribir, me encontraba con demasiadas imágenes, no podía trabajar estando en éxtasis constante, necesitaba más calma” asegura Tizón.

“Hay que estar dispuesto a estar

en la cuerda floja, es lo que le da

sentido a la literatura”

Durante el encuentro, Eloy Tizón nos sumergió en todos los detalles de su yo escritor de entonces. “Era una época en la que tenía una especie de vértigo hacia la literatura, hacia el no saber. Ahora me doy cuenta que escribir es una apertura hacia lo desconocido y hay que ser receptivo. Hay que estar dispuesto a estar en la cuerda floja, es lo que le da sentido a la literatura”.

Por otro lado, el escritor definió la clave de hacer literatura como un equilibrio entre forma y mensaje. Tizón busca que las historias tengan una música, una vida que cree un forcejeo con el lenguaje y la parte más formal. “El cuento es musica, forma e indagación. Pero esa parte fría tiene que quedar compensada con una parte sentimental, de heridas y dolor humano, porque en eso consiste el estar vivos”.

“Pese a eso, me interesa que mis historias tengan una luminosidad tenue, que sean optimistas. No definiría mis historias como nihilistas, porque soy de los que piensa que la vida puede ser durísima, pero que tiene sus momentos de exaltación y belleza, y esto es lo que aspira a ser mi obra”.

“No cambié la primera versión.

Siento que debo respetar esa

imperfección juvenil

que le da frescura”

A la pregunta de qué le aconsejaría al Eloy Tizón de hace veinticinco años, comentó entre risas que “le aconsejaría que se tomara las cosas con más calma”. “Mi ambición era escribir un libro que perdurase en el tiempo, quizás porque uno, sobretodo de joven, tiene la ingenuidad inevitable de pensar que un libro cambiará algo, no solo en la historia de la literatura si no también tu propia vida, cuando la mayoría de veces no es así”.

La reedición planteó ciertas dudas al escritor, que asegura que no realizó ningún cambio a la primera versión porque sentía que debía respetar esa imperfección juvenil que le da frescura. “No quería beatificarlo, pero tampoco reescribir todo, pese a que ahora mismo lo escribiría de una forma totalmente distinta”.

Eloy Tizón desveló durante la charla que para él, el concepto de los jardines es una evocación al pasado. Y, precisamente, evocación al pasado es la que el autor tuvo que hacer presentando una obra, que veinticinco años después de su publicación perdura en el tiempo.

Vídeo íntegro de la sesión:

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